
Los druidas eran maestros: internaban a sus alumnos desde muy temprana edad en los németons o arboledas sagradas por 20 años en contacto total y casi eterno con la naturaleza que los rodeaba, razón por la cual se les admiraba y respetaba mucho en la sociedad. Estar tanto tiempo en contacto con la naturaleza les permitió llegar a conocer a fondo cada aspecto de este mundo, el conocimiento de las plantas, sus poderes medicinales, los astros y contactos con los espíritus de la naturaleza..
Eran jueces…no castigando, sino siempre tratando de buscar un balance en el caso, como el balance que existe en la naturaleza.
Eran hechiceros, sabían de la magia y de la adivinación, por medios naturales: el vuelo de las aves, las nubes, el fuego de una hoguera, la sangre de un animal que fue sacrificado a los dioses, en fin…
Sabían de la belleza y la inspiración que les daba el Awen para crear sus cuentos ,leyendas y sus poemas.
Indudablemente fueron grandes personajes de la historia, admirados por griegos y hasta por su mayor enemigo, Roma.
El único problema aquí era que los druidas impartían TODAS sus enseñanzas por vía oral, decían que nada que perteneciera a la naturaleza, ni nada que se le haya otorgado a ellos por parte de ella debía ser escrita por hombres. Y eso con la llegada de los romanos y posteriormente la cristiandad se fue enmudeciendo hasta que calló……pero siempre se escapa un susurro que nos llega desde muy lejos en la telaraña del tiempo y que nos da la oportunidad de hacer que renazca esta bella religión que toma como principio el amor a lo que te rodea, respetarlo, honrarle, porque somos parte de ella, al igual que ella de nosotros.

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